Se trata de la decisión del Parlamento Europeo determinando que sea el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) el que defina esta cuestión emergente de la firma de un acuerdo que padeció la postergación de un cuarto de sigo; y que tuviera una agilización destacada durante la presidencia del MERCOSUR, a cargo de Brasil, con la determinante gestión de Lula Da Silva.
No obstante, intereses geopolíticos lograron postergar la firma, hoy observada por el Parlamente con traslado al TJUE; hasta el cambio de autoridades a cargo del Paraguay y de hecho de su gobierno nacional encabezado por el derechista Santiago Peña. Dicho “Tribunal” con sede en Luxemburgo está integrado por Tribunal de Justicia y el Tribunal General.
Este posicionamiento dio lugar a que el presidente argentino Javier Milei, viajara para agregar su firma al acuerdo, cambiando sus críticas previas durante la gestión de Lula Da Silva, con quien ha tenido una postura opositora sin disimulos.
Los integrantes del Parlamento definieron la suspensión con 334 votos negativos a 324 favorables, con el adicional de 11 abstenciones.
No obstante esta escena, trascendió también que la UE podría aplicar los alcances del acuerdo hasta la decisión, que no sabemos si sería definitoria; del TJUE.
Por lo pronto desde la UE, a través del vocero Olof Gill considerando que “no se trata de nuevas cuestiones”; hizo saber que “Según nuestro análisis, las cuestiones planteadas por el Parlamento en esta moción no están justificadas”. La aclaración deviene de las características o condiciones del acuerdo con Chile.
Si bien a priori prevalece la suspensión, existirían contenidos específicos del convenio que no requerirían el respaldo de los parlamentos nacionales para su aplicación. Desde la oposición consideran que de aplicarse esa excepción se estaría violando la autoridad de los parlamentos de cada país miembro.
Mientras tanto se desarrollaba la estrategia expansionista de Donald Trump, para instalar armamento misilístico a modo de “escudo”, como el que quisieron ampliar en Ucrania, apuntando al Este; provocando la reacción del potencial destinatario; que es entre otros, Rusia.
Esta situación motivó entre algunas tibiezas, el rechazo de la UE advirtiendo con el envío de tropas y equipos bélicos a Groenlandia, ratificando su voluntad “independentista” y proteccionista de dicho territorio. Asimismo demuestran que la pretendida injerencia de Trump, no cuenta con el respaldo pretendido. Por el contrario ya ha tenido algunas demostraciones que anuncian la decisión defensiva de la gran isla del Ártico.
Confrontando estas dos situaciones, surgió la versión u opinión de parte de algunos legisladores europeos, en cuanto a la inconveniencia de suspender el acuerdo UE/MERCOSUR frenando los primeros actos comerciales. Hecho que impediría lo que se supone una compensación a la baja de ventas por el efecto arancelario de Trump. Se entiende en este sentido que la UE podría atenuar el efecto negativo de dichas cargas arancelarias sancionatorias; de neto corte extorsivo para quebrar y suspender los envíos armamentistas desde la UE a Groenlandia.
Un factor que pondrá blanco sobre negro la verdadera postura de países que suelen mantener relaciones estratégicas con los EEUU.


